—¡Déjame en paz!
—Pero déjame decirte algo.
—¡No quiero hablar contigo!
—¿Por qué no?
—Porque eres idiota, ¿y sabes qué?
Por el mismo motivo yo también lo soy,
en eso la verdad es que sí, estamos hechos el uno para el otro.
—Oye, esta es una situación muy complicada.
—Vale, ¡pues permite que te la descomplique!¿Eh? Olvida lo que ha pasado entre nosotros, es que no funcionaría, ¿entiendes?
—¿Me olvidarás?
—Todos los días de mi vida...

No hay comentarios:
Publicar un comentario